Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

lunes, 30 de mayo de 2016

Qué no daría yo

Por ver tus bonitos ojos fotografiando la vida con avidez, ilusión, esperanza; con filtros de todos los colores que seas capaz de imaginar.

Qué no daría yo por poderte abrazar desde dentro, sin que nadie pudiera vernos. Qué no daría por hacer con mis manos un cuenquito donde puedas reposar siempre tu corazón y sentirte a salvo.

Qué no daría por meterme en tu cabeza cada noche al cerrar tu libro y contarte historias bonitas que te transporten a mundos llenos de luz, sonrisas, seguridad y amor.

Qué no daría yo por aspirar tu inapetencia y devorarme en dos bocados tus miedos. Qué no daría por borrar de tu saber las palabras que te dañan, las frases que aún no te toca arrojar al mundo.

Qué no daría por saber mostrarte la grandeza que yo contemplo en tu cuerpo menudo; la sabiduría que se esconde ya en tu manera de estar en el mundo.
Qué no daría yo por acariciar tu pelo cada vez que no acierto, para aliviar tu disgusto y tu soledad.

Qué no daría por cambiar cada desplome por un baile en el que sonríes y me llenas de paz el alma con el regalo de tu danza.

Qué no daría por saber devolverle todo su brillo a tu estrella.

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