Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

viernes, 9 de octubre de 2015

Si no soy

Cuando mis hijas sean mayores no dirán que tuvieron la mejor madre del mundo, pero espero que lleguen a saber que las quiero con locura y desgarro. No soy la mejor compañera del mundo, pero siento con fuerza que si no hubiera sido él, sencillamente, no hubiera sido. No soy la mejor hija ni la mejor hermana, pero hubiera querido serlo si hubiera sabido. No he sabido.

No soy digna de entrar en la casa. Lo digo con tanta convicción como pesar. Siento que me ata, me exige, me quita el aire y me hace sentir siempre por debajo de la expectativa. Eternamente en deuda por lo que me ha sido dado, cautelosa en mis acciones porque no sé cuál es mi sitio, dolorida porque no acierto y porque no me siento capaz tantas veces.

Me escuecen a mí las heridas de las personas que más quiero. Ni puedo evitarlas ni puedo curarlas. Me esfuerzo tanto que se se me van la vida, la paz y el sueño. Soy ave migratoria atrapada en el invierno que se cierne sobre el nido en el que mis polluelos pían.

Sé que no emprenderé vuelos, porque en medio de este paraje frío están los míos arropándome con su amor, su lealtad, sus sonrisas, sus abrazos, sus besos, su paciencia, sus cosas. Leo muchas veces desconcierto en sus miradas, incomprensión, desilusión... Y se me parte el alma.

Pero cómo hago si no sé, si no me sale, si no soy.

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