Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

lunes, 11 de mayo de 2015

Mi bendita manía

Me la juego mañana. O eso siento yo, al menos. Y ahora no puedo parar... La pastillita haciendo lo que puede para dejarme en brazos de Morfeo (la tengo agotada y frustrada a la pirula) y yo en plena ebullición redactora aquí y allá.

Leí hace tiempo un libro que me gustó un montón: "La bendita manía de contar", de Gabriel García Márquez. Narra su experiencia como dinamizador de un taller de guión de cine. Te entran unas ganas locas de ponerte a escribir!

En mi caso, las ganas son crónicas. No necesito diagnóstico ni tratamiento. Si no escribo no soy. Alguna vez he contado que, en muchas ocasiones, cuando voy pensando, redacto mis pensamientos: rehago las frases, evito repeticiones e incorrecciones gramaticales y persigo la musicalidad de mi discurso interior. Es un juego o un vicio; no sé. Pero me lo paso pipa. Utilizo también este juego para preparar exposiciones: cuando tengo que decirle algo importante a alguien o algo delicado o darme una explicación a mí misma, porque a veces no sé qué pretendo ni a santo de qué me meto en jardines ni en camisas de once varas.

Otro vicio que tengo (y éste es una chungada) es buscar que las personas que me topo en la vida me aprecien. Y poner tanto en valor este aprecio, que me juego la autoestima y la estabilidad emocional. Si respiro afecto y empatía, rejuvenezco y todo. Déjate de cremitas: lo que embellece es dar y recibir amor.
Y no sé si fue el mismo García Márquez (y puede que lo leyera en este mismo libro...) el que dijo: "Escribo para que me quieran". Pues yo también.

Empezaba diciendo que me la juego mañana. Corrijo, corrijo: demasiado alarmista el arranque de este post (cómo somos los periodistas... ). Me enfrento a una mesa incómoda y a un desnudo parcial de mis emociones impuesto por un sistema que te pone bajo sospecha por defecto y a partir de ahí, hablamos.
Pues hablemos: ya tengo en la cabeza presentación/nudo/desenlace y sentencias varias por si hubiera que sacar titulares de mi intervención. Pero, ay!!! Que mi bendita manía es la de contar... pero desde la seguridad que da pulir las erratas con solo releer o repensar. La de contar por esta boquita son palabras mayores. #MadreExcelentísimaRuegaPorNosotros

Os dejo. Me ha parecido sentir a Morfeo rondando. Y está bastante bueno ;-)

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