Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

martes, 5 de mayo de 2015

Este mismo día

La última vez que en este mismo día me sentí tan lejos, estaba en Lisboa. Hoy estoy mucho más lejos.
Entonces, hace dos años, un ángel se hizo presente en mi nombre con un ramo de flores, para que a través de ellas llegara un abrazo que salvara la distancia Lisboa-Vitoria.

Hoy, cuando pasen unas horas iré a comprar una flor. La dejaré en el felpudo de una puerta, como una fugitiva que se arriesga a ser vista a cambio de hacer llegar un mensaje muy importante. Será una flor sin tarjeta, sin palabras. Y será también una flor de despedida: la que se arroja con desgarro cuando algo se muere en el alma porque un amigo se va.

Cuando pueda dejar de llorar, pasaré la última página. Rumiaré ese "FIN" durante unos segundos y cerraré el libro con la sensación de haberlo disfrutado mucho, a pesar de que haya acabado mal. Echaré de menos los personajes durante un tiempo, pero quién sabe si la esencia de aquellos que más adentro me tocaron reaparecerán de nuevo con otras ropas, en otros contextos, con otras compañías, otras vidas y otras apuestas. Y sin reconocerlos les querré de nuevo con todo mi corazón.

Había imaginado muy diferente este día. Habría querido celebrar un camino de cuarenta años de luces y sombras (como el de todos) junto a una cara sonriente que se alegraría un montón de verme allí. No va a ser así. Pero no pasa nada porque "Todo pasa y todo queda/ pero lo nuestro es pasar/ pasar haciendo caminos/ caminos sobre la mar" (A. Machado).

Felicidades. Hoy y para el resto de tu vida.

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