Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

El horror de la vuelta al cole

¿Quién dijo que el día malo era el 1 de septiembre? El verdadero horror de este mes odioso es la segunda semana en la que se produce la vuelta al cole. Ésa que la publicidad refleja con niños, niñas y madres (sobre todo madres) supercontentos ellos, estrenándolo todo al mejor precio.

La vuelta al cole es un fenómeno que se produce en un constreñido espacio de tiempo, in extremis. Todos los libros y carpetas tienen que estar forrados ya, porque si no... No sé qué pasaría. La vida no me ha regalado la paz suficiente para demorarme en esta exigencia más de 24 horas. Este año, además, tenemos el novedoso mandado de marcar con el nombre de nuestras criaturas pinturas y rotuladores. ¡Y no me refiero a la caja! ¡Cada pintura y cada rotu! No vaya a ser que se nos caiga un rojo al suelo y no podamos saber de quién es, sin tomar las huellas ante un agente de la policía científica. ¿Sabéis esa afición tan china de escribir un textito de Mao en una lentejita? Pues un poco así me he sentido yo, poniendo en cada ladito del hexágono que forma la pintura, el nombre de mi benjamina. Después he rotulado las reglas, el sacapuntas, la barra de pegamento, ¡la tijera! ¿Nos hemos vuelto locos?
Andereños y maizus del mundo: #BastaYa. Se puede volver al cole sin tanto empeño #SíSePuede.

Me siento como quien ha pedido una hipoteca por un dinero que no puede pagar. Abrumada y desolada ante la convicción de que no podré hacerle frente. Las tardes de fiesta escolar me van sobrando ya. ¡Hala: todo el mundo al cole, mañana y tarde, que mamá tiene que recuperar ya la ilusión por la vida!

El equipamiento textil es otro temazo. Porque no hay manera de acertar. Si esperas a que vayan necesitando ropa, amiga, no la encontrarás. Vitoria es así de cachonda. El invierno dura hasta agosto, pero como pretendas comprarte un abrigo en febrero, vas lista. Así que una prevé. Y ahí es donde te las mete dobladas el destino. Porque tú compras dos vaqueros en septiembre y a primeros de noviembre, la niña pega el estirón de su vida. Señor: ¿por qué? Mira que les tengo dicho a mis hijas que si van a crecer, lo hagan a principio de temporada. Pero es que ellas ya tienen muy arraigada la costumbre de ponerme en modo radio y hacer lo que se les pone en las puntas de la melena. No me hagáis hablar del eterno debate que comienza con la pregunta: "Mamí: ¿pero tú a qué llamas las puntas?".

Me consumo. No me llega el forro para dos libros. Señores y señoras desarrolladoras: creen ya una aplicación para calcular el forro que se necesita para enfrentar la vuelta al cole con éxito. Respecto al papel adhesivo, ¿a nadie más le da por llorar? Esas bolsas, por Dios. Que te lo estás currando más que un parto; ahí... con cuidado, pasando el trapo a la vez que descubres el adhesivo... Pero da igual, porque siempre, siempre, se impone la pompa, soberbia ella. Sabiendo que acaba de darte donde más te duele. Vas a por la agujita "para pincharla y sacarle el aire". Tus hijas te miran con poca fe, como casi siempre. Procedes: pinchas, aplastas la bolsa... Y te encuentras la cara de la niña que sin palabras dice: "pues se nota". Pero no lo verbaliza, porque sabe lo que hay: una madre a punto de hacerse una mortaja con el aironfix, para poner fin a tanta impotencia. Y es que el aironfix siempre sobra. Se autopeta de bolsas el sólo de año en año y no te sirve. Pero aún así lo guardas. Desarrolladoras y desarrolladores, por favor: otra app para calcular los metros de papel adhesivo.

Dios mío, cómo acabaremos #VivoSinVivirEnMí #MueroPorqueNoMuero





4 comentarios:

Martuki dijo...

Siento que tu desgracia me haga sacar una sonrisa... Pero que manera de escribir... Eres lo mas....

Mentxu Ramilo Araujo dijo...

Hola Macarena!! Qué estrés y risas leyendo tu post. Mi madre me enseñó a forrar los libros. Así que luego, los forraba yo, mejor o peor. Espero que este año tus hijas hayan aprendido a forrar y rotular.

Segundo. Compra forro de libros de toda la vida. Que si no queda perfecto, sueltas el cello, ajustas y listo... y más barato.

Tercero. Leyendo tu post he recordado uno muy divertido sobre ropa interior femenina del 2010 pero muy vigente a diario ;-)
http://beyders.wordpress.com/2010/02/09/a-los-fabricantes-de-bragas/

Macarena dijo...

Tú si que eres lo más! Guapaaaa!

Macarena dijo...

Mentxu: yo uso forro de toda la vida! El jodío aironfix es para que no se les abran las puntas a los cuadernos Lamelas. Como ves echo toda la carne en el asador con todos los materiales que me brinda el mercado papelero.
Y respecto a que forren ellas... Lloro! Recordando aquella vez que fui pedagøgica y acabé con ataque de ansiedad. No tengo tanto temple, jajaja... Hasta que no empiecen la ESO no vuelvo a plantear ese taller. Además, en mi absoluta soledad forrativa puedo jurar todo lo que quiera, jajaja...
Besoooooo!