Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

jueves, 10 de abril de 2014

Gris

El gris es un sentimiento. Una mira el cielo y ese gris que ve no es un negro deslavado ni un azul sucio. Es el gris de cuando no acabas de tener frío, pero no te sobra la chaqueta; de cuando te dispones a comer algo, aún sabiendo que no tienes hambre; de cuando piensas en qué quieres hacer y no hallas respuesta de pura pereza. Gris es el jersey de cuello alto en abril. Gris es la expresión de la mirada mientras vemos el Telediario. Gris es tener la certeza de que las vacaciones no recargan pilas, de que no por mucho sonreír se siente mejor el ser humano.

Gris es la preocupación por los nuestros y el cansancio. Gris es el "no" permanente en la boca de los niños y niñas, la discusión perpetua del mandato a sabiendas de que no habrá opción. Gris es el desgaste de la paz, la agonía de la Tierra, el papel de celofán que envuelve la honestidad y la ética, a la espera de tiempos mejores.

Gris es el nuevo color que viste la esperanza cuando se siente el dolor de las personas más queridas.
Gris es no recordar, no comprender, no perdonar, no ser capaz de llegar a tiempo. Gris es el grafito que traza un garabato rabioso mientras tiene lugar una llamada perturbadora. Gris es una tarde de sábado en la que la soledad se propone como el mejor plan posible.

Gris es el llanto inesperado que limpia las pestañas de una mujer que se había pintado la mirada para disimular. Gris es no poder recordar el calor que siente el cuerpo bajo el sol... y haber sido tan estúpida de, en alguna ocasión, haber buscado la sombra.

El gris es el color del stand by.

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