Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Ya sé yo mis cosas.

Tampoco es que lo tenga yo muy claro, pero a veces es la única manera de que le dejen a una tranquila con sus cosillas. Es necesario dar tantas explicaciones, a veces... A ver: pero si es que cuando una no quiere contar, se nota. Conseguir una confesión no depende del léxico empleado por el interrogador, no depende de que sea o no el momento adecuado. Es simplemente que todo el mundo tiene sus cosillas que se guarda. Y yo tengo la tira de ellas. Y me encanta que sean sólo mías. Y no me parece que con eso dañe la confianza de nadie. Oye es que menudo rollo lo de "no tener secretos entre nosotros". ¡Venga ya! Yo tengo secretos a puñados. Secretos que no van a ningún lado, que no protegen la seguridad nacional ni un trascendental secreto de familia. Secretillos, cosillas de una, ires y venires que prefiero no detallar. Ya sé yo mis cosas. Suerte que cuando aplico este latiguillo, recibo siempre una sonrisa. Una sonrisa que me satisface y me reconforta porque implica la rendición, el final del proceso. Se asume el secreto del sumario y yo me siento tan independiente como si lo fuera.

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