Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Mi calle ancha

La calle con la que sueño es ancha y solitaria. Asoma el sol. Claro: sin sol, adónde.
Oigo pajaritos y mis pisadas. Voy sola, sin prisa, sin destino ni listado de tareas en mi cabeza. Tengo un poco de frío. Pero pronto se impondrá un espléndido día; así que no importa.

No echo en falta a nadie. No, de momento. Pienso en mis hijas y no las añoro; de momento. A quien echo de menos es a mí. Demasiado tiempo corriendo por las calles estrechas de la ciudad, mirando los relojes de las farmacias, sintiendo que esta vida no está a mi alcance, llevando las notas a casa para que unos y otros me las firmen.

Me ahogo. Pero no pienso llorar. Ni voy a hablar. Por algo no hay nadie en mi sueño. Estoy en mi calle ancha sintiendo un poco de frío, soledad, vacío y libertad.

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