Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

viernes, 25 de noviembre de 2011

La cumbre del wáter

Hoy debo contaros algo. Algo vivido en primera persona hace muchos años. Os hablaré del niño del water.

El niño del wáter era un chaval al que la vida quiso mirarle de lado. Tenía una madre con un concepto peculiar de la organización del espacio doméstico. A esta madre siempre le pareció que a su casa le sobraba un wáter. Pero ella no se amilanó ante esta contrariedad y sacó pecho a la adversidad: plantó una mesa, una silla y un flexo allí donde un laborioso albañil se tomara la molestia un día de colocar un lavabo.

Todo pudo haber quedado en un secreto de familia, pero hay gente que no tiene pudor alguno en mostrar sus pecadillos y, de paso, sacar los colores a menores de edad a los que la ley protege, pero algunas madres no tanto. Es en este momento de la historia de nuestro país, en el que emerge un nuevo superhéroe: el niño del wáter.

Ha llegado la hora de haceros saber que YO estuve allí: en el wáter, sí; con el niño, sí. Dos veces por semana, sentada junto al niño, intentando transmitirle mi sabiduría en matemáticas de 5º de E.G.B. y lectura comprensiva. Los aperos de enseñanza apoyados sobre el exlavabo; tras de nosotros, una bañera y a mi derecha… el wáter. Muy limpio, eso sí. Decía la madre, muy gallarda ella, que a su niño no le valía la vieja excusa de "me levanto de los libros porque necesito ir al baño…" ¡Mujer de Dios! Que es tu hijo: el fruto de tu vientre.

Rescato una noticia de la prensa, para hacer pública mi rendición: hay gente por el mundo, sobre todo gente china, como veréis, a la que el wáter y todo su mundo, le parece la monda. Yo, cada vez me siento menos de mi tiempo, la verdad. Ahí que va el titular: La isla china de Hainan acoge la undécima Cumbre Mundial del Lavabo. Y dice la noticia: "se espera que el mundo una sus fuerzas para crear un mejor planeta con lavabos saludables, cómodos y limpios", aseguraba el fundador de la Organización Mundial de los Lavabos (WTO), Jack Sim. Once cumbres del wáter soporta este mundo nuestro ya. Yo no digo nada...

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