Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Lavadora de madrugada

Son las seis de la mañana. Hace más de media hora que le espero, pero creo que esta vez se ha olvidado de mí. Bueno, no se lo he puesto fácil. Afronté esta noche cargada de inquietudes, preocupaciones, inseguridades con las que enfrentar el día que vendría y que en poco tiempo, asomará ya. Tengo sobre las piernas mi pequeño ordenador, sobre la espalda una manta que es lo más parecido a un abrazo y en los dedos, urgencia.

La noche es un escenario propicio para desparramarse en exageradas percepciones de lo que nos pasa. Esta hoja en blanco sobre la que vuelco los pensamientos que me distancian del descanso, no es más que una lavadora de madrugada: meto esas inquietudes/preocupaciones/inseguridades de las que hablaba y cierro la puerta del tambor; en el cajetín grande meto palabras y en el pequeño un poco de suavizante… En un rato tengo la colada dispuesta para tenderla al sol.

Y cuando arranque el día, pensaré que tengo mucho sueño; compartiré con los míos la experiencia de mi insomnio recién experimentado y empezará de nuevo mi acoplamiento diario con el reloj y sus exigencias. Y las imágenes que durante la noche robaron mi sueño, se colocarán discretamente a la sombra: intimidadas por las voces, las presencias, las tareas e imágenes nuevas.

De repente, tengo calor… No puedo parar de bostezar, me lloran los ojos… Tengo mucho sueño… Miro el reloj. A la lavadora aún le queda un rato, así que yo me voy a ver si queda algún angelito con el que tener un dulce sueño, aunque sea cortito.

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