Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Enséñame una faja que sea mona

Leo en El Correo de hoy que la faja está de moda. Que guapas oficiales como Beyoncé, Jessica Alba, Gwyneth Paltrow, Julia Roberts, Jennifer Aniston o Cate Blanchett dicen usarla; y se sabe que también lo hacen otras como Penélope Cruz y Katie Holmes, aunque ellas no comparten esta información con determinados usuarios (rollo Facebook total).

La prenda antisexy por excelencia se cuela en las cómodas, entre los más finos encajes, por su reconocida eficacia. Y no digo que no lo sea. Pero circular tan apretada por la vida cotidiana revierte, como poco, con migraña a última hora de la tarde. Esa presión que sube para arriba, arriba, arriba, no respiras bien, el tórax no da más de sí, primeros síntomas de asfixia, ansia por rellenar de aire los pulmones, hiperventilación…. No sé, no sé…

Pero y qué decir de ese color… ¿Por qué ese color? Llamémosle visón, si queréis, pero toda la vida se le ha llamado color carne. Y la prenda de color carne por excelencia es nuestra amiga la faja. Y es una prenda horrenda a más no poder. No entra por los ojos, aunque ya sé que por donde debe entrar es por las piernas. En la información de El Correo una dependienta de una tienda de lencería afirma que la neo faja ha llegado con “diversidad de diseños, colores, tejidos, es el 'boom' del otoño”. Pues yo eso quiero verlo. Enséñame una faja que sea mona y me la pruebo.

Sigo citando a El Correo, porque acuña un término divino que pienso usar en adelante. “Desde Manufacturas Teleno, empresa textil leonesa que lleva más de cuarenta años fabricando ropa interior femenina, muestran su sorpresa por esta inaudita ECLOSIÓN FAJERIL: “la faja se ha llevado toda la vida”, aseguran”.

Por lo visto,  el mercado está ya preparado también para la eclosión fajeril masculina: existen camisetas y canzoncillos-faja para ellos. Eso también quiero verlo, jajaja. Queridos amigos varones que me seguís, os vais a caer con todo el equipo: cremas, depilaciones, operaciones bikini, solarium, tintes y, ahora también, la faja va a entrar en vuestras vidas. Os estáis complicando la existencia de mala manera incorporando tamaña presión por estar divinos. Luego decís que no entendéis nuestros cambios de humor repentinos. A ver queridos: no es achacable a nuestros “dias de cambios” (que dice el moñas de Baute). Es cosa de la faja, la de color carne, la de toda la vida: la que no te deja ser tú misma, porque mientras intentas sacar tus quehaceres adelante te agarra, moldea y eleva las carnes.

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