Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

viernes, 3 de junio de 2011

Mientras las princesas duermen

Cada noche me asomo a sus refugios de color, para encontrarlas rendidas al abrazo de sus edredones, con sus ojitos cerrados y su pelo revuelto, tan suaves… 

Les acomodo la ropa, retiro los muñecos que les merman espacio, corrijo malas posturas, acaricio sus caritas, las beso. Y pienso en que no hay dos niñas más bonitas en el mundo, más alegres, más tiernas, más mías. 

Pienso en la calma que me transmiten antes de dormir, al verlas así, sumidas en sus sueños de color rosa y purpurina; jugando quizá con sus amigos en el parque, haciendo trastadillas que no encontrarán reprimenda mientras duerman. 

Quiero pensar que son felices, que se sienten seguras en nuestro amor y cuidados; que saben que nos llena de orgullo su existencia, que son nuestro sentido y el proyecto más importante que hemos tenido entre las manos.

Cada mañana, cuando les digo “¿os he dicho alguna vez que os quiero mucho?”, Violeta se abraza a mí con toda la generosidad de su ternura. Olarizu, como un cascabelillo tintineante, me increpa risueña “pues claro, mami: ¡si nos lo dices todos los días!” Y son las dos así tan distintas, tan auténticas, tan contentas de tenerse la una a la otra.

Mis muñequitas. Mis princesitas con polvo de oro en las manos, música en sus risas, primavera en las miradas y trote locuelo en sus pasos.

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