Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

lunes, 23 de mayo de 2011

Madre excelentísima, ruega por nosotros.

Ruega, ruega, sí. Ruega todo lo que te dé de sí el día, porque como vaya...
Tan segura de ti vas por la vida a guadañazos con las madres sencillas del parque y acogotadas nos tienes. Desde mi escueto ajuar para la crianza y mis dudosas capacidades para hacer de mis hijas mujeres de bien el día de mañana, me atrevo a encender una vela para que me incluyas en tus plegarias.


Ruega por mí, madre excelentísima. Ilúminame el sendero del parque cuyo trasiego no ofenderá a vecino alguno; muéstrame el árbol caído que mis hijas deberán ignorar sin mirar atrás; desvela para mí el momento justo en el que debo ponerme en pie y caminar hacia el abrazo de mi primógenita que aguarda en el desespero a su despreocupada madre cada primer día de la semana; no permitas mi verborrea loca con las comadres que, desconociendo la ubicación exacta de sus vástagos, alimentan su ignorancia sobre el buen hacer de una madre excelentísima.


Dame, dame. Dame con ese látigo verbal que diluye mis alborotadas palabras y me sume en la estupefacción. No seré yo quien enfrente esa mirada inquietante para decirte: "Pero cómo te pasas, tía".

1 comentario:

Munie Kina dijo...

Ruega por mí también y por mi verborrea loca, loca.
Comadre del parque.
¡Así sea!